MÁS ALLÁ DE LA PASARELA
David Hockney, A Bigger Splash, 1967

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El arte de diseñar un mundo

Chanel Haute Couture Primavera–Verano 2026, Grand Palais, París

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Texto de Emma A.

Hay desfiles que presentan una colección. Y hay otros que suspenden el tiempo para construir un mundo. El Haute Couture Primavera–Verano 2026 de Chanel no comenzó con la primera modelo, sino con una transformación silenciosa del Grand Palais: un bosque improbable, rosado, desmesurado, donde la escala, el color y la textura alteraban cualquier referencia conocida.

Hongos gigantes emergían del suelo como arquitectura blanda. Sauces llorones de un rosa empolvado caían desde la altura de la nave. El piso, completamente cubierto, anulaba la noción de exterior e interior. No era un decorado. Era un ecosistema.

Escenografía del desfile Chanel Haute Couture 2026 Escenografía del desfile Chanel Haute Couture Primavera–Verano 2026. Cortesía de Chanel.

Aquí el diseño escenográfico no acompaña a la moda: la condiciona. El espacio no enmarca la pasarela; la absorbe. La ropa avanza dentro de un entorno que ya ha establecido sus propias reglas visuales, emocionales y narrativas. La escala exagerada de los hongos rompe cualquier lectura realista. El color —uniformemente rosado— cancela el contraste natural. El resultado no es fantasía infantil, sino extrañamiento controlado.

Este tipo de puesta en escena responde a una lógica contemporánea del diseño: no crear un fondo, sino un sistema. Un espacio que no ilustra una idea, sino que la encarna. El desfile se vuelve una experiencia total, donde el cuerpo de la modelo es solo una variable más dentro de un entorno diseñado con la precisión de una instalación artística.

Bosque rosado en el Grand Palais, Chanel Haute Couture 2026 Grand Palais transformado para el desfile Chanel Haute Couture Primavera–Verano 2026. Cortesía de Chanel.

En este bosque artificial no hay naturaleza, sino una idea de naturaleza cuidadosamente fabricada. Cada elemento está diseñado para parecer orgánico sin serlo nunca del todo. Ese gesto revela algo esencial: la alta costura ya no solo viste cuerpos, diseña atmósferas donde esos cuerpos adquieren sentido.

Más allá de la pasarela, el verdadero espectáculo ocurre en la manera en que el espacio condiciona la percepción. Caminar, mirar, desfilar: todo sucede dentro de un mundo que impone su propia lógica, su propio ritmo, su propia ficción.

Diseñar un desfile hoy es diseñar una realidad temporal. Un lugar donde la moda deja de ser objeto y se convierte en experiencia. Chanel no presentó solo una colección. Construyó un mundo y, por unos minutos, nos permitió habitarlo.

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